El Mundo y Sus Habitantes
Este mundo está vivo: no solo por su gente, sino por la energía que respira bajo su superficie. Tierra, clima, culturas, leyendas, criaturas y tormentas de maná… todo influye en quienes viven aquí. Este es un vistazo claro y accesible al planeta donde nacen mis historias.
El planeta
El planeta tiene dos lunas visibles y un cielo que cambia suavemente de color según la estación. El terreno mezcla grandes llanuras, regiones nevadas, desiertos cristalinos y bosques antiguos donde aún se sienten ecos de magia vieja. No es un mundo uniforme: cada zona respira diferente, como si el planeta tuviera personalidad propia.
Climas y fenómenos naturales
El clima cambia drásticamente según la región, pero lo más peligroso no es la lluvia ni el frío: son las tormentas de maná. Estas no son meteorológicas; son descargas de energía pura que el planeta expulsa cuando se desequilibra.
Parecen auroras violentas que bajan al suelo. Distorsionan el aire, afectan emociones, y en casos extremos pueden volver inestable cualquier magia cercana. Algunas culturas las ven como señales; otras, como mal presagio.
Donde viven la mayoría de los humanos. Ciudades modernas, academias y comercio constante.
Fuertes vientos y criaturas adaptadas al frío. Aquí nacen muchos usuarios de magia de hielo.
Cristales gigantes que reaccionan a la energía del ambiente. Por la noche, el suelo canta ligeramente.
Razas y especies
No hay una única especie dominante. Cada una tiene su historia, sus capacidades y su relación con la magia.
La raza más común y diversa. Algunos desarrollan magia, pero no todos.
Humanoides con marcas lumínicas en la piel, sensibles a la energía del planeta. No controlan la magia, pero la detectan con precisión.
Criaturas mitad espíritus, mitad materia. Recorren entre sombras y reflejos. En tormentas de maná se vuelven inestables.
De aspecto etéreo, adaptados a entornos naturales. Su magia está ligada a plantas y ambientes vivos.
Culturas y sociedades
Cada región interpreta la magia a su manera: como herramienta, como religión, como arte o como peligro.
Ciudades donde la magia se estudia como ciencia, combinando práctica con tecnología.
Culturas nómadas que siguen rutas antiguas guiándose por la energía del mundo.
Ciudades fortificadas donde el clima extremo forjó sociedades disciplinadas y rituales de hielo.